EL ALEPH


EL ALEPH

El cuento transcurre en Buenos Aires en un ambiente donde Borges, describe la trama del mismo centrado en Beatriz de Viterbo, a la que había amado sin ser correspondido, lo hace desde su pensamiento interno en un discurso que denota momentos donde él mismo se proyecta como autor,  la existencia de este personaje a través del imaginario donde hace la caracterización paralela de varios personajes alternándolos según su sentir por Beatriz y su primo hermano Carlos Argentino Daneri, con una implicación semántica de las funciones que desempeñan ambos personajes en el relato, la primera en la que centra su historia y el segundo como personaje que desarrolla los episodios para llegar al Aleph.
El autor utiliza la retórica en una composición de palabras que en sí mismas, hacen paradojas como "luz oscura" en una contradicción de su amor por Beatriz, fundamentada en la vaguedad durante todo el cuento, no obstante, hace alusión a pasajes de otras historias de figuras míticas que evoca y muestran su melancolía por un amor que se ha ido, ha muerto; y no fue correspondido, esta situación sumerge al narrador en un estado de soledad que lo deja hundido en el vacío, situaciones donde la tristeza, la vulnerabilidad y el abandono se entrecruzan y brotan sentimientos que hacen insoportable la existencia del enamorado.
Borges en cada aniversario de ella, visita la casa de su familia  y establece una relación con el primo hermano de Beatriz, mientras está en la vieja casa, Borges contempla las fotografías borrosas de Beatriz, y contemplándola soporta esto como castigo que convierte su presente en instantes llenos de angustia, ya que nunca le dio la dimensión que ella tenía.
En una de las visitas, Daneri comienza a comentar a Borges sobre temas como “la glorificación del hombre moderno” y la idea de que, en esta fecha, “el viaje real era superfluo”, ya que el hombre moderno disfruta de varias formas de experimentar los placeres del mundo sin salir de su hogar, piensa que su anfitrión es un tonto, pero no quiere insultarlo, Borges le sugiere que registre sus observaciones para la posteridad.
Tiempo después, Borges recibe una llamada de Daneri y le dice que la antigua casa será demolida, y le revela su secreto,  en el sótano se encuentra un Aleph, un punto desde el cual se puede ver todo el universo simultáneamente, sin embargo, le intriga saber si en verdad existe el Aleph o si Carlos está loco, y al llegar al lugar, Borges descubre que desde el escalón más alto del sótano puede verse el Aleph, una circunferencia de apenas unos centímetros de diámetro que le permite verlo todo.
El autor se encuentra con este develamiento parcial cuando visualiza el deslucido retrato de Beatriz Viterbo ubicado en el comedor, y desciende al sótano, donde su percepción del espacio se altera, cuando tomando el retrato la considera como imagen mística que lo conduce del plano humano racional, al de la fantasía, y ante lo cual se ampara previamente, y lo conduce a una  mutación que permite el acceso a esta dimensión mítica, relacionándola con la esfera tornasolada, objeto que el autor considera contiene la tierra y el universo entero, los dos extremos de la existencia, la vida y la muerte, tal como le sucede en una anticipación del Aleph, ambas, mujer y esfera, comparten el mismo espacio sagrado, la casa de Daneri, y con ello, todos sus procesos y modificaciones.
En este cuento, el transcurrir temporal se extiende continuamente y devela una gran soledad existencial, desesperanza, amor, misticismo, que confluyen en este espacio de la calle Garay que se reúnen en una experiencia prodigiosa cuando él contempla el Aleph, ese objeto que refleja las experiencias imprecisas que separan la realidad de la ficción, y se asemejan a un contexto virtual, ya que le permite observar el universo como un todo, sin límite de tiempo y espacio, desde ese pequeño punto de la vieja casa donde puede observar a través de la esfera tornasolada, el mundo en un instante, en una conexión impregnada de sorprendentes sensaciones y con la facilidad de retrotraer momentos, episodios e imágenes que transitan paralelamente en una dimensión desconocida de la realidad, que luego lo envuelve en una serie de cuestionamientos, que sin saberlo, lo arropan conectándolo prematuramente hacia el futuro.
 Marlenis Primera











3
REFERENCIAS

Borges, J. L. (2001). El Aleph. [Libro en Línea]. Disponible en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/el_aleph.htm
       (Consulta: 17-1-19)



Comentarios